No son suyas, pero las matan
Abril
2007
Quince mujeres asesinadas en España por "sus hombres" en menos de sesenta días, en los dos primeros meses de este año apenas nacido...Quince mujeres que son "una terrible estadística, una "cifra maldita", una "situación inaceptable en una sociedad desarrollada". Quince mujeres rociadas con líquido inflamable, asfixiadas, desangrándose hasta morir con un tajo en la yugular...Quince mujeres golpeadas, machacadas por el coche del hombre que pasó varias veces por encima de su cuerpo...Quince vidas segadas por la vesania, por los celos, por el odio, por la locura...Quince vidas que aún deberían ser vidas y no muertes. No parece que los planes de protección de la mujer maltratada, las acciones políticas, las campañas, la "concienciación social" les hayan servido de nada a estas mujeres -cada una de ellas, una historia de dolor, de esperanza, de sufrimiento, de futuro y de tortura -ante el macho salvaje y dominador..."Yo la mato porque es mía"...O porque ya no quiere ser mía...O porque antes muerta que libre y lejos de mi crueldad...Machos salvajes, cegados (o no, que también se mata con la mente muy en su sitio), para los que estas quince mujeres -y tantas y tantas otras- no son mujeres sino "cosas", posesiones, juguetes...Objetos de placer o conejas paridoras de hijos...Todo menos mujeres, seres humanos...

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El primer Informe sobre la violencia doméstica preparado por la Organización Mundial de la Salud asegura que la forma más común de violencia en la vida de las mujeres es ahora la que sufre en el espacio doméstico a manos de su pareja, sobrepasando a la frecuencia del asalto y la violación en el espacio urbano o rural, por extraños o conocidos. La encuesta que ha servido de fundamento a este Informe (realizada en diez países) ha evaluado tanto la violencia física como la violencia sexual desatadas ambas contra la mujer por su pareja en el ámbito doméstico. La casa no es ya para muchas mujeres "el lugar de la intimidad protegida", del que hablaba Gaston Bachelard ("La poetique de l'espace", Puf, Quuadrigue, 2001), el espacio privado donde despliega su intimidad, para compatirla con su pareja, sino un espacio claustrofóbico, en el que se comienza por escenificar la violencia verbal y se termina con la violencia física aplicada sobre toda la geografía corporal de la mujer: violencia ejercida a cuerpo limpio o mediante objetos o armas, blancas o de fuego, y que deja huellas traumáticas en el apaleado cuerpo de la víctima, a veces con un ensañamiento atroz, que puede terminar con su muerte. El gran problema, desde el punto de vista de una política social global dirigida a la prevención de esta violencia doméstica, estriba en que, en gran parte, permanece oculta, debido a que muchas mujeres no la denuncian (aproximadamente un 20% según el Informe de la OMS) a pesar de que su salud se encuentra gravemente afectada, ya que no sólo ha sido desprovista brutalmente del bienestar físico, sino del psicológico y del social.
Una forma original de combatir el problema es el "Autobús contra la violencia", que aloja al Centro Mujer 24 Horas Itinerante. Su objetivo: Hacer conciente a la población en la lucha contra el maltrato a la mujer, bajo el lema "ante los malos tratos, tolerancia cero", y ofrecer información sobre todos los recursos existentes para acabar con la violencia de género. El Centro, surgido por la colaboración entre la Comunidad Valenciana y Fundar, Fundación de la Solidaridad y el Voluntariado, tiene previsto visitar este año 63 municipios de la Generalitat con un equipo de profesionales, encabezado por una psicóloga y una trabajadora social. Este es el segundo año consecutivo que la Consejería de Bienestar Social pone en marcha esta campaña, la cual en el 2006 llegó a más de 60 mil personas de la Comunidad. Mientras tanto, continúan las manifestaciones periódicas contra la violencia de género.


